martes, 2 de octubre de 2007

La hora más triste



Ayer por la noche me enteré de la muerte del padre de Fran Lozano. Lamentablemente, me enteré bien tarde, en parte por mi culpa y en parte porque a nadie del Club se le ocurrió avisarme. Y bien que lo siento, porque ellos, tanto Fran como Germán, estuvieron conmigo en mi hora más triste, y me hubiese gustado estar con ellos al menos unos minutos de esos tan interminables que pasas esperando a que tu padre se vaya para siempre. Ahora ya no me sirve de nada lamentarme por no haber ido, y pienso que una llamada de teléfono ahora sería fría y circunstancial. Como se me da mejor escribir, desde aquí todo mi afecto para los dos, con los que la suerte me ha llevado a entrenar en el mismo banquillo en su día.
Dicen que nadie se muere mientras le recuerdan. Yo, en mi caso, lo intento día a día.

Saludos.

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