lunes, 15 de septiembre de 2008

En el nombre del padre (segunda parte)

Leo el blog de un lector de este mismo , en su artículo acerca de los padres y el baloncesto base:

http://www.sabinero.com/content/view/54/1/


Hay gran cantidad de cosas en las que estoy de acuerdo con el post, el cual recomiendo como lectura para estos inicios de temporada. (y pararse en el delicioso "Decálogo para formar un delincuente", por favor.)
No obstante, Victor, permíteme unas precisiones, quizá venidas de experiencias más o menos desagradables y desencantos varios.

Mis amigos conocen una de mis frases favoritas. De casi todos los seres del reino animal, el humano es el único que puede reproducirse sin estar preparado para ello, habida cuenta que posee el libre albedrío por todos conocido. Es decir, si tu eres un león débil, o un león enfermo, o por lo que sea, no resultas idóneo para la cópula, las leonas pasan de ti de largo. Si eres un antílope o algo así, no situado en la parte de arriba de la cadena trófica, los leones del punto anterior con la misma te devoran antes de que puedas incluso olisquear una fémina. En el caso humano, por muy cenutrio/a que se sea, puede formarse una familia. Con lo cual, uno puede tener un hijo sin poseer los mínimos valores para educarlo. Y no hablo de cultura o formación. Mis padres tenían estudios básicos, y fueron capaces de educarme bastante bien. (Fui yo el que se retorció con los años...). Hablo de los valores que tu mencionas en el post, con gran acierto.

Lo del tono burlón que comentas (es curioso, porque esa misma definición me la aplicaron a mí hace ahora un año, cierto directivo de esta provincia....) es cierto, y por mi parte, me hago responsable de mis apuntes de dirección de equipo, (de aquella época anterios a que nuestro presidente nos vetase a mi y a otros) en los que hablaba de "tipologías de padre". (Padre agente, padre directivo, padre "segunda oportunidad"...)

Tienes razón en varias cosas. Primero, en el sentimiento de propiedad del entrenador sobre los jugadores (sólo sobre los buenos, en la mayoría de las ocasiones). Tambien es verdad que en muchas ocasiones los vemos (a los padres) como algo ajeno y perturbador. Y también es cierto que son la parte más importante en la formación de un niño. Sin su colaboración, no es posible que un chico haga deporte. Y no vayamos a hablar de la colaboración "logística" para los que como vosotros, nos tenemos que desplazar para jugar.

Hasta ahí, tienes toda la razón. Mas alla, incluso en los objetivos comunes, también.

Pero me temo que elongas más allá de lo real las motivaciones de un padre hacia la formación de un hijo. Aunque tu comentas que en ningún caso el ansia de un padre es el de formar un campeón, yo al menos me he encontrado una legión de padres "segunda oportunidad", en la mayoría de los casos ex-jugadores o ex-entrenadores, donde en una milimetrada planilla, estaban decididos a que no se cometiesen con el niño los "errores" que se habían cometido con el. Y también me he encontrado padres-agente, esa tipología de padre que no sólo sigue a su hijo por las pistas por el placer de verlo jugar y disfrutar de nuestro juego, sino por vigilar una supuesta progresión hasta dios sabe que estrellato. (faciles de reconocer, por vocabulario como "progresión, seleccion gallega, entrenador novato..." ).
En mi caso, en su día un amigo personal se enfrentó conmigo por un trato injusto a su hijo. (que si juega mas o menos, que si cambias antes o después) . Para mi representó un momento de aprendizaje para el futuro, único.

Y en todo ese 101% de padres de los que hablas que buscan lo mejor para su hijo, cosa que no dudo, también entran los sobreprotectores, los que no dejan que el niño se duche allí porque no quieren que tenga contacto con otros "malignos", los que le impiden ir a entrenar porque "hace mucho frío", o los que piensan en cambiarlo de equipo cada vez que su entrenador lo regaña por llegar tarde, por olvidarse una camiseta o por hacer una gansada en un entreno. Y aunque no nos guste, es cierto que para muchos padres, el baloncesto es una guardería, como el baile gallego, la pintura, la flauta o que se yo. Y de ahi que no exista la idea de compromiso, y que a la mínima (un cumpleaños, una visita a la tia enriqueta, una cena con los amigos en otra ciudad, una alineación de planetas o un agujero negro) el niño se ausente del entrenamiento o del partido dejando a los compañeros tirados. Fijate en los problemas de los entrenadores de baloncesto escolar si no.

Aunque haya padres que, por ausencia de cultura deportiva, caigan en lo que tu bien denominas "error" ya citado, y no deben ser encasillados en esa tipología, también es cierto y yo mismo lo he vivido y viviré, que por muchas reuniones y mucho aviso que a principio de temporada tu hagas, por muchas cartas que envíes, como es mi caso, y por mucho que lo intentes, el hedonismo predominante hoy en día hace que el entrenador sufra una y otra vez esta indiferencia y este tipo de problemas. ("es que mi madre se enrolló para salir, por eso llegamos tarde....")

Entiendo que en esto de los padres se cumple aquel axioma de que una gota de aceite motor hace no potable un bidón de 100 litros de agua, pero tu como yo sabes de lo variopinto que es el decorado de familias y problemas familiares hoy en día. Bien es verdad que existe, y por él vivimos, el padre o la madre o ambos agradecido y colaborador, que comprende y apoya tus buenas decisiones, que refuerza tus argumentos y colabora en el proceso educativo. Pero, lamentablemente y desde que el mundo es mundo, la genética es la mas poderosa de las razones. Como me dice mi mujer, pobre del que entrene a tu hijo.....

PD: El título del blog se refiere a una de las primeras entradas, "En el nombre del padre" muy a colación en este asunto.

¡Saludos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja aqui tu comentario, a menos que vayas a poner algo como insultar, o decir chorradas, porque lo quitare. Asi ni pasas el trabajo tu, ni yo.