martes, 11 de noviembre de 2008

The italian job


Gracias a la Delegación Coruñesa consigo por fin el famoso anuncio del periódico. Como se puede apreciar en la foto de la derecha, el pasado mes de octubre aparecio en la sección de anuncios por palabras de "la voz" una demanda laboral inédita hasta hoy. Cierto particular no identificado solicitaba, cual si fuese un tornero, un encofrador, un comercial o cualquier otro oficio, un entrenador de baloncesto. Cierto es que la mala suerte emparejó como se puede apreciar en la foto, a tal demanda con un par de demandas de camareros para locales nocturnos, donde, curiosamente, suelen acabar los entrenadores de baloncesto en alguna etapa de su vida.
A lo que iba. Es inaudito por nunca visto, pero desde luego es de todo punto normal. Uno, para ser entrenador, tiene que gastar tiempo, mucho tiempo (toda la vida, a veces) y dinero, mucho dinero. Dinero en cursos (Mana del cielo para las Federaciones autonómicas y para la española, mientras dure el chollo) que al fin y al cabo son formación. Tiene que costearse sus prácticas (¿Cuantos de nosotros hemos entrenado sin cobrar?) tiene que llevarse trabajo a casa y este trabajo se mete en su vida privada (tios, hoy no salgo, mañana tengo partido). Por no hablar de gastos en gasolina, móvil, etc, etc.
Bien es verdad que se supone que te gusta y por eso lo haces, pero también se supone que a Gasol le gusta jugar en los lakers y bien pagado que está por ello, y nadie le pregunta a un médico si le gusta o no lo que hace, se le supone como el valor en la mili. Como quiera que sea, a nadie le parece raro que se pida una camarera para bar nocturno (pagando, claro está, y en muchas ocasiones, bastante más que lo que se paga a un entrenador, y no comparemos responsabilidades) pero nos parece raro que se demande un entrenador. La única pega del anuncio: "Preferiblemente titulado". ¿Alguien puede pensar en una camarera, por mala que sea , trabajando sin cobrar?. No. Pero si en un entrenador trabajando sin cobrar, y hasta hace no mucho, parecía normal.
Pues va siendo hora de que se valore todo lo que supone ser entrenador, y en el caso de categorías de formación, como su propio nombre indica, formador, y todo el esfuerzo que conlleva serlo. Y se pague en su justa medida. Con todos mis respetos, no puede cobrar más una camarera que un entrenador de cadetes, por muy bien que lo hagan los dos. (Entrenar y poner copas, me refiero).

PD: Por cierto, he indagado y al final, hubo respuesta a la demanda de empleo.

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