jueves, 21 de enero de 2010

Guerra civil



Yo, que lo viví de cerca, se que lo único peor que una muerte es una muerte anunciada. La negación de lo que inexorablemente está por llegar convive con la terrible realidad de los síntomas. Los síntomas que viste en otros y nunca pensaste que sufrirías. 'A mi nunca me va a pasar ...'. Despues llega el '¿Por que? sin respuesta. No la hay.

La muerte sobreviene a las personas y a muchas otras cosas. Lo que con tanto esfuerzo y mejor voluntad hiciste. La familia que un día fundaste. Las amistades con las que tan feliz fuiste. La pareja que un día iluminó tu vida. Incluso un hermano que se aleja de ti con la suavidad pero la inexorable seguridad con la que la corriente en un río se lleva tu bufanda. Lo ves, pero no puedes hacer nada.
Un día aparece el primer síntoma. Una fatiga, un mareo, un bulto, y viene 'la parca', que diría Serrat. Otra discusión más, un llanto, otra pelea, otra más, otro conflicto más, y empieza la infección. La falta de ganas de descolgar un teléfono, el resentimiento por lo no hecho o lo ya irrevocable, el rencor que viene de lo hecho u omitido, añadido a las pocas ganas de escuchar lo molesto y el tropel de situaciones que no puedes resolver en las pocas horas que te quedan libres en el secuestro de tu trabajo, tus hijos, o lo que sea.

No siempre es una roca lo que te impide seguir. A veces, un millón de pequeñas piedras en el camino se convierten en la barrera infranqueable.Ninguna es importante, todas juntas son definitivas.
Todos somos prisioneros de nuestras vidas, cada día menos humanas. Tenemos facebook, tuentis, internets y mundos digitales, pero vivimos más aislados que nunca de las personas que un día deberían ir a nuestro entierro. Y ese aislamiento es el veneno que poco a poco va acabando con todos. El tiempo no llega y siempre hay que elegir. Y elegir, es renunciar.
"Señores, este es el fracaso de la comunicación", dice el greñudo de Axl Rose Y mientras, miren en qué nos convertimos. "Miren que vidas llevamos", gritan los G'N'R. Ni uno solo de los que participaron en una guerra civil vuelven satisfechos de lo que han hecho, pero todos las inician convencidos de lo inevitables que son. Y las guerras civiles no se libran solo en lejanos campos de batalla. Las más devastadoras las iniciamos en nuestra vida cotidiana y nos conducen a ser personas muy distintas a lo que nuestras madres querían que fuesemos.

Mirad atrás y contad los cadáveres que quedan en el suelo. En mi caso, mi pasión, mi vida, lo que más me gusta, me ha llevado por la senda equivocada y la lista es demasiado larga. Y ya no necesito más esta guerra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja aqui tu comentario, a menos que vayas a poner algo como insultar, o decir chorradas, porque lo quitare. Asi ni pasas el trabajo tu, ni yo.